La emoción corroía todo mi
ser…desde lo alto del escenario veía como mis padres lloraban de felicidad, mi
amigos no podían creer que al fin habían pasado 4 años de zozobras, angustias,
desvelos y regaños. La semilla que nuestros padres sembraron hace algunos años
por fin se veía reflejado en un árbol alto y fructífero, lleno de nuevas e
innovadoras ideas para la educación. Todo por el momento parecía perfecto un
nuevo futuro parecía pintarse ante nuestros ojos, todos soñaban con tener un
grupo a cargo, participar en olimpiadas, ascender de puesto y contribuir al
crecimiento de nuestro desgastado y sub-valuado país. La graduación terminó en
un recinto digno de unos Profesores, todo era sin duda elegante, el arte
greco-romano se hacía presente en forma de columnas que daban un toque formal y
antiguo a la vez, del techo colgaban grandes candelabros brillantes y bellos
como las mismas estrellas.
Y así fue como nuestros
sueños fueron tan lejanos como las estrellas, no pasó mucho tiempo para que
cada uno de nosotros se diera cuenta de la cruel realidad que iba azotar
nuestras vidas. Conforme el tiempo hacía de las suyas tuvimos que enfrentarnos
a un más de las infinitas pruebas de la vida, un examen de oposición
profesional, mediante ese examen se nos iba a otorgar una plaza o un
interinato. Después de presentar el examen muchos colegas salieron
decepcionados y unos pocos felices. Yo me sentí seguro pero al mismo tiempo la
incertidumbre se apoderaba de mí y me hacía preso de mis propias dudas. Al paso
de unas semanas los resultados fueron publicados; ¡Que Felicidad¡ fui aceptado
para ejercer mi carrera dentro de un salón, pero otros cientos de nuevos y
viejos normalistas no tuvieron la misma suerte. Como es posible que un país
como México acepte a tan pocos maestros cuando sus aulas y maestros piden a
gritos profesionales docentes, como nuestro país puede ser tan sordo ante las
suplicas de su pueblo. Muchos compañeros salieron tristes y decepcionados sus lágrimas
solo empañaban el futuro que ante ellos se presentaba, y si fuera poco con
impotencia y amargura veía como los “preferidos” “recomendados” obtenían
mejores puestos o simplemente con todo el descaro del mundo obtenían una plaza
sin el mayor de los esfuerzos, otra muestra de la corrupción y la mala
administración del gobierno y el magisterio.
Que coraje, que los sueños y
proyectos que muchos tenían simplemente se desmoronaban como un castillo de
arena torturado por gigantescas olas. Fui afortunado en tener un trabajo pensé
en lo profundo de mi mente, al fin la agonía se ha terminado, pero no fue
así…Cuando me presentaron a mi equipo de trabajo en la escuela, fue muy
decepcionante el cómo estaban divididos y el celo profesional, ningún maestro
era amable y el director solo veía por sus intereses, ahora veo la guerra desde
una trinchera diferente. Ya en batalla vi a mis primeros alumnos como todo un
docente mi grupo era de 6to año, pensé que aún en sus corazones habitaba algo
de inocencia o pudor pero no era así, era un grupo dividido por cuestiones
sociales, políticas, económicas y religiosas. Para ser un grupo numeroso, todos
eran muy desordenados inquietos y las peleas estaban a la orden del día, mis
alumnos en sus pruebas sacaban calificaciones que cualquier maestro
decepcionarían, los programas que mandaba el gobierno no estaban bien
estructurados y la mayoría de los profesores no los usaban, creo que la
costumbre se había apoderado de ellos.
Intentaba poner dinámicas de
acercamiento o reconciliación pero todo era envano, inclusive pedía al director
apoyo para materiales, para que mis alumnos aprendieran mejor y sus palabras se
quedaron para siempre marcadas en mi mente. “Usted es un maestro novato, no
puede obligar a sus alumnos a que aprendan” Por un momento quise retroceder 4
años y estar en el momento preciso de escoger mi carrera y cambiarla por otra,
pero lo hecho esta hecho así que esa
respuesta fue el impulso primordial para poner todo mi empeño, esfuerzo y
energía para sacar a mi grupo, a la escuela y a mi país adelante. Poco a poco
fui hablando con mis alumnos, haciéndoles entender que somos una familia muy
numerosa, haciéndoles reflexionar que sí uno se cae los demás no se ríen; todos
lo levantamos, comencé a acercarme a sus necesidades sin olvidar los estudios,
tareas y exámenes tal vez lo único que piden los niños es que se les escuche y
comprenda pues no son como maquinas programables, son seres humanos y son un
universo diferente. Al pasar de los meses logramos grandes cosas, mejores
resultados, mayor convivencia y un buen ambiente de trabajo, los niños eran más
agradecidos y conscientes de lo que es estar en una escuela.
Soy orgullosamente un
Profesor, pero además de eso soy Ingeniero porque analizo, construyo y soporto
las ideas, pensamientos de todos mis alumnos, soy arquitecto porque dibujo y trazo
las metas a las que quiero llegar, soy astronauta porque tengo que hacer ver
que por más lejos y difícil que sea llegar
a un objetivo es posible si tu pones esfuerzo, tiempo y empeño, y hasta
soy un albañil porque siento las bases del aprendizaje, la enseñanza y hasta la
alegría.
Soy Maestro y de mi
corresponde recuperar el paraíso perdido, recuperar ese prestigio que se fue
erosionando con la incomprensión de la sociedad, los malos argumentos y hasta
nosotros mismos nos rebajamos nuestro trabajo.
Todo trabajo que sea honrado
y merezca algún reconocimiento es bueno y tiene que ser respetado.
SOY
DOCENTE Y ESTOY MUY ORGULLOSO DE SERLO
Puente. L. (2014). Parras, Coahuila.